Sábado Santo 2019.
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viernes, 22 de diciembre de 2017
Feliz Navidad 2017.
La junta de gobierno de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Rute (Córdoba), os desea a todos una Feliz Navidad y venturoso año nuevo 2018.
jueves, 3 de agosto de 2017
Disponible ya en nuestra Hermandad la lotería de Navidad 2017.
Como cada año, y este principalmente a fin de ayudar con los gastos generados con la restauración del tejado de la Ermita y casa hermandad, nuestra cofradía pone a la venta la tradicional lotería de Navidad.
Traída “in expreso “desde el pueblo almeriense de Vícar, el numero con el que este año participamos es el 55.739 que se encuentra a la venta con un precio de 23 €, podrá ser adquirido contactando con cualquier miembro de la junta de gobierno de la cofradía.
SI EL AÑO PASADO YA DIMOS REINTEGRO, ESTE AÑO …. TOCA PREMIO!!
Traída “in expreso “desde el pueblo almeriense de Vícar, el numero con el que este año participamos es el 55.739 que se encuentra a la venta con un precio de 23 €, podrá ser adquirido contactando con cualquier miembro de la junta de gobierno de la cofradía.
SI EL AÑO PASADO YA DIMOS REINTEGRO, ESTE AÑO …. TOCA PREMIO!!
domingo, 11 de enero de 2015
Bautismo del Señor
La fiesta de hoy, con la que concluye
el tiempo navideño, nos brinda la oportunidad de ir, como peregrinos
en espíritu, a las orillas del Jordán, para participar en un acontecimiento
misterioso: el bautismo de Jesús por parte de Juan Bautista.
Hemos escuchado en la narración evangélica: "mientras Jesús,
también bautizado, oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu
Santo sobre él en forma de paloma, y se escuchó una voz del cielo:
"Tú eres mi Hijo predilecto, en ti me complazco""
(Lc 3, 21-22).
Cristo es iluminado: dejémonos iluminar
junto con él; Cristo se hace bautizar: descendamos al mismo tiempo
que él, para ascender con él. Juan está bautizando, y Cristo se
acerca; tal vez para santificar al mismo por quien va a ser bautizado;
y, sin duda, para sepultar en las aguas a todo el viejo Adán,
santificando el Jordán antes de nosotros y por nuestra causa;
y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante
el Espíritu y el agua.
Juan se niega, Jesús insiste. Entonces:
Soy yo el que necesito que tú me bautices, le dice la lámpara
al Sol, la voz a la Palabra, el amigo al Esposo, el mayor entre
los nacidos de mujer al Primogénito de toda la creación, el que
había saltado de júbilo en el seno materno al que había sido ya
adorado cuando estaba en él, el que era y habría de ser precursor
al que se había manifestado y se manifestará. Soy yo el que necesito
que tú me bautices; y podría haber añadido: «Por tu causa.» Pues
sabía muy bien que habría de ser bautizado con el martirio; o
que, como a Pedro, no sólo le lavarían los pies.
Pero Jesús, por su parte, asciende
también de las aguas; pues se lleva consigo hacia lo alto al mundo,
y mira cómo se abren de par en par los cielos que Adán había hecho
que se cerraran para sí y para su posteridad, del mismo modo que
se había cerrado el paraíso con la espada de fuego.
También el Espíritu da testimonio
de la divinidad, acudiendo en favor de quien es su semejante.
Y la voz desciende del cielo, pues del cielo procede precisamente
Aquel de quien se daba testimonio; del mismo modo que la paloma,
aparecida en forma visible, honra el cuerpo de Cristo, que por
deificación era también Dios. Así también, muchos siglos antes,
la paloma había anunciado el fin del diluvio.
Honremos hoy nosotros, por nuestra
parte, el bautismo de Cristo, y celebremos con toda honestidad
su fiesta.
Ojalá que estéis ya purificados,
y os purifiquéis de nuevo. Nada hay que agrade tanto a Dios como
el arrepentimiento y la salvación del hombre, en cuyo beneficio
se han pronunciado todas las palabras y revelado todos los misterios;
para que, como astros en el firmamento, os convirtáis en una fuerza
vivificadora para el resto de los hombres; y los esplendores de
aquella luz que brilla en el cielo os hagan resplandecer, como
perfectas lumbreras, junto a su inmensa luz, iluminados con más
pureza y claridad por la Trinidad, cuyo único rayo, brotado de
la única Deidad, habéis recibido inicialmente en Cristo Jesús,
Señor nuestro, a quien le sean dados la gloria y el poder por
los siglos de los siglos. Amén.
lunes, 5 de enero de 2015
Epifanía
Epifanía significa "manifestación".
Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a
conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia
celebra como epifanías tres eventos:
Su Epifanía ante
los Reyes Magos (Mt
2, 1-12)
Su Epifanía a San Juan
Bautista en el Jordán
Su Epifanía a sus discípulos
y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.
La Epifanía que más
celebramos en la Navidad es la primera.
La fiesta de la Epifanía tiene
su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de
enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando
al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio
explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento
de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos
dice además que los paganos hacían una fiesta significativa
y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén
cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos
con ritos nocturnos en los que gritaban: "la virgen ha dado a luz,
la luz crece".
Entre los años 120 y 140 AD los
gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando
el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica,
los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación
del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio
trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra
así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.
Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó
a celebrar en este día la Epifanía del Señor.
Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía
nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia
a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así
se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota,
es decir, la santa luz.
Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba
en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber
sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración
de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.
Los Reyes Magos
Mientras en Oriente la Epifanía
es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con
esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano,
la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno
a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús
por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano
de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
De acuerdo a la tradición de la
Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos
y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo,
hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento
de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por
mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que
son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso,
oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos
dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta
el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la
capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados
a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados
a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros
días.
El hacer regalos a los niños el
día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la
generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús
y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciereis con uno
de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt. 25, 40);
a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente
la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra
de amor y fe a Cristo recién nacido.
Pues la estrella
es ya llegada,
vaya con los Reyes
la mi manada.
es ya llegada,
vaya con los Reyes
la mi manada.
Vamos todas juntas
a ver el Mesías,
pues vemos cumplidas
ya las profecías.
Pues en nuestros días,
es ya llegada,
vaya con los Reyes
la mi manada.
a ver el Mesías,
pues vemos cumplidas
ya las profecías.
Pues en nuestros días,
es ya llegada,
vaya con los Reyes
la mi manada.
Llevémosle dones
de grande valor,
pues vienen los Reyes,
con tan gran hervor.
Alégrese hoy
nuestra gran Zagala,
vaya con los Reyes
la mi manada.
de grande valor,
pues vienen los Reyes,
con tan gran hervor.
Alégrese hoy
nuestra gran Zagala,
vaya con los Reyes
la mi manada.
No cures, Llorente,
de buscar razón,
para ver que es Dios
aqueste garzón.
Dale el corazón,
y yo esté empeñada:
vaya con los Reyes
la mi manada.
de buscar razón,
para ver que es Dios
aqueste garzón.
Dale el corazón,
y yo esté empeñada:
vaya con los Reyes
la mi manada.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Santa María Madre de Dios
Madre del Niño Dios
“He aquí la sierva del Señor,
hágase en mí según tu palabra”
Es desde ese fiat, hágase que Santa
María respondió firme y amorosamente al Plan de Dios; gracias
a su entrega generosa Dios mismo se pudo encarnar para traernos
la Reconciliación, que nos libra de las heridas del pecado.
La doncella de Nazareth, la llena
de gracia, al asumir en su vientre al Niño Jesús, la Segunda Persona
de la Trinidad, se convierte en la Madre de Dios, dando todo de
sí para su Hijo; vemos pues que todo en ella apunta a su Hijo
Jesús.
Es por ello, que María es modelo
para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación.
En nuestra Madre Santa María encontramos la guía segura que nos
introduce en la vida del Señor Jesús, ayudándonos a conformarnos
con Él y poder decir como el Apóstol “vivo yo más no yo,
es Cristo quien vive en mí”.
La Solemnidad de Santa
María Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareció en
la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma
hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el
1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en
el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.
La antigüedad de la celebración mariana
se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre
de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas
o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad
de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar
la Misa en tiempos de las persecuciones.
Más adelante, el rito romano celebraba
el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión
del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en
1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio
de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre,
en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente
a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero
Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego
del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero,
con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título
de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana
encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad
del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el
año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
El Concilio de Éfeso
En el año de 431, el hereje Nestorio
se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, afirmando:
“¿Entonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos
la mitología griega, que les atribuye una madre a los dioses”.
Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso –la
ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años– e
iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María
sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. Y acompañados
por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas
encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa
María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en
la hora de nuestra muerte. Amén".
Asimismo, San Cirilo de Alejandría
resaltó: “Se dirá: ¿la Virgen es madre de la divinidad? A
eso respondemos: el Verbo viviente, subsistente, fue engendrado
por la misma substancia de Dios Padre, existe desde toda la eternidad...
Pero en el tiempo él se hizo carne, por eso se puede decir que
nació de mujer”.
¡Ah, pastores que veláis,
por guardar vuestro rebaño,
mirad que os nace un Cordero,
Hijo de Dios Soberano!
por guardar vuestro rebaño,
mirad que os nace un Cordero,
Hijo de Dios Soberano!
Viene pobre y despreciado,
comenzadle ya a guardar
que el lobo os le ha de llevar,
sin que le hayamos gozado.
- Gil, dame acá aquel cayado
que no me saldrá de mano,
no nos lleven al Cordero:
¿no ves que es Dios Soberano?
comenzadle ya a guardar
que el lobo os le ha de llevar,
sin que le hayamos gozado.
- Gil, dame acá aquel cayado
que no me saldrá de mano,
no nos lleven al Cordero:
¿no ves que es Dios Soberano?
- ¡Sonzas!, que estoy aturdido
de gozo y de penas junto.
- ¿Si es Dios el que hoy ha nacido,
cómo puede ser difunto?
- ¡Oh, que es hombre también junto!
La vida estará en su mano;
mirad, que es este el Cordero,
Hijo de Dios Soberano.
de gozo y de penas junto.
- ¿Si es Dios el que hoy ha nacido,
cómo puede ser difunto?
- ¡Oh, que es hombre también junto!
La vida estará en su mano;
mirad, que es este el Cordero,
Hijo de Dios Soberano.
- No sé para qué le piden,
pues le dan después tal guerra.
- Mía fe, Gil, mejor será
que se nos torne a su tierra.
- Si el pecado nos destierra,
y está el bien todo en su mano,
ya que ha venido, padezca
este Dios tan Soberano.
pues le dan después tal guerra.
- Mía fe, Gil, mejor será
que se nos torne a su tierra.
- Si el pecado nos destierra,
y está el bien todo en su mano,
ya que ha venido, padezca
este Dios tan Soberano.
- Poco te duele su pena;
¡oh, cómo es cierto del hombre,
cuando nos viene provecho,
el mal ajeno se esconde!
- ¿No ves que gana renombre
de pastor de gran rebaño?
- Con todo, es cosa muy fuerte
que muera Dios Soberano.
¡oh, cómo es cierto del hombre,
cuando nos viene provecho,
el mal ajeno se esconde!
- ¿No ves que gana renombre
de pastor de gran rebaño?
- Con todo, es cosa muy fuerte
que muera Dios Soberano.
Fotos: Adviento y Navidad 2014.
Información: aciprensa
Aprovechamos estas líneas para desear a nuestros hermanos y lectores un dichoso, próspero y venturoso 2015 de la mano de la Santísima Virgen María Madre de Dios.
sábado, 27 de diciembre de 2014
Tiempo de Navidad
"Vida" 22,14: Pues quiero concluir con esto: que siempre que
se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas
mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que
nos tiene; que amor saca amor. Y aunque sea muy a los principios y
nosotros muy ruines, procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos
para amar; porque si una vez nos hace el Señor merced que se nos
imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil y obraremos muy en
breve y muy sin trabajo. Dénosle Su Majestad -pues sabe lo mucho que
nos conviene- por el que Él nos tuvo y por su glorioso Hijo, a quien tan
a su costa nos le mostró, amén.
¡Oh hermosura que excedéis
a todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis,
y sin dolor deshacéis,
el amor de las criaturas.
a todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis,
y sin dolor deshacéis,
el amor de las criaturas.
Oh ñudo que así juntáis
dos cosas tan desiguales,
no sé por qué os desatáis,
Pues atado fuerza dais
a tener por bien los males.
dos cosas tan desiguales,
no sé por qué os desatáis,
Pues atado fuerza dais
a tener por bien los males.
Juntáis quien no tiene ser
con el Ser que no se acaba;
sin acabar acabáis,
sin tener que amar amáis,
con el Ser que no se acaba;
sin acabar acabáis,
sin tener que amar amáis,
engrandecéis nuestra nada.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
«Nativitate»
En Navidad los cristianos celebramos, no una fiesta más de invierno,
sino una fiesta cristiana, cien por cien, el recuerdo del nacimiento de
Jesús en quien nosotros hemos reconocido al Dios con nosotros.
Del Nacimiento de Jesús es de donde brota la alegría, no hay
ya lugar para la tristeza, porque entre nosotros nació aquel que es la
vida, que disipa el temor ante la muerte y nos trae la alegría de la
eternidad. Cristo comparte nuestro destino de muerte, para que
nosotros compartamos con él su destino de gloria. Nos deseamos los
mejores sentimientos que nacen del corazón humano: paz, felicidad. Al
fin y al cabo el Evangelio así nos presenta el acontecimiento del
Nacimiento de Cristo, momento de alegría, solidaridad y deseo de paz y
felicidad: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres
de buena voluntad”. Y todo ello porque un día Dios nos hizo el mejor
regalo que se puede hacer, darnos aquel que es su hijo, en quien nos
recuerda que también nosotros somos hijos suyos.
La fiesta de Navidad es una fiesta para la contemplación de lo que
sucedió un día incierto de principio de la era cristiana cuando Jesús
nace en Belén, cómo fue acogido por María y José, que como todos los
padres, ante el nacimiento de un hijo, se extasían ante el pequeño
recién nacido. Y es que el nacimiento de un hijo es siempre motivo de
alegría para la familia y los allegados, y cómo desde el cariño y el
amor de padres, trascendiendo la mirada humana, saben contemplar en
aquella vida precaria y débil, como toda vida humana, al Dios con
nosotros que les había sido prometido.
Cómo fue acogido por los pastores que guardaban sus ovejas por
aquellos campos de Belén, y cómo le regalaron lo poco que tenían. Nunca,
nadie queda indiferente ante el nacimiento de un niño, y menos cuando
ese niño es anunciado como el Mesías. Por eso aquella gente sencilla que
eran los pastores se alejan contentos por haber contemplado aquella
escena del Niño envuelto en pañales y recostado en el pesebre, en la que
sintieron el paso de Dios por su vida, y es que como, muchos años
después, proclamará el apóstol Pablo, en aquel niño apareció la bondad y
el amor de Dios, no para unos cuantos, sino para todos. Esta escena
viene a decirnos que sólo los sencillos, representados en los pastores,
son capaces de llegar a comprender los modos inesperados de actuar Dios.
Y contemplamos el canto de los ángeles que saludan el
nacimiento de Jesús, en un lugar desconocido de Palestina, como una
oportunidad para alabar y dar gloria a Dios, pues él se nos ha mostrado
tal y como es, como amor desbordante y deseo de paz para todos, sobre
todo para las gentes de buena voluntad.
En Navidad, como momento para la contemplación, a los cristianos se
nos invita a poner los ojos en Cristo, a meditar, una y otra vez , el
evangelio, el lugar donde se guardan los recuerdos de Cristo, que es
palabra vida de Dios, y es que para llegar a comprender a Dios nos basta
escucharle a él.
Con gran gozo y alegría profunda la Junta de Gobierno y el Grupo Joven os deseamos Feliz Natividad del Señor y días llenos de profunda y honda espiritualidad contemplando a Dios hecho niño pobre en un pesebre.
Texto P. Jose Luis Frontela OCD
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