Reformas efectuadas en el Santuario de la Virgen de la Soledad.

martes, 23 de septiembre de 2014

MARIA mujer Consagrada


Hacemos esta breve reflexión sacada de las Predicaciones de este Triduo en Honor de Ntra. Sra. de las Mercedes, en varías semanas el Papa Francisco Beatificará al Papa Pablo VI autor de la Encíclica "Marialis Cultus" que viene bien recordar el verdadero desarrollo y como tratar la verdadera devoción a María. Ser devoto significa ser incondicional de algo (club deportivo, peña de amigos, ideas políticas) o de alguien, y en este caso, nos vamos a referir a la Madre del autor del género humano; Maria.

La verdadera devoción supone una transformación plena de dentro hacia afuera, transustanciación del hombre viejo al hombre nuevo, no a nuestra manera o forma de ver la vida, sino a la manera como ella lo haria, a la manera de DIOS. Tenemos el mejor ejemplo de ello en María, supo creer, supo esperar, supo confiar y supo de quien se fiaba, si a través de ella, no somos capaces de llegar a su hijo, no seremos verdaderos devotos de la Virgen.

Debemos conocerla para así imitarla, amarla, para así conocer, imitar y amar más y mejor a Jesús, seguir su fidelidad, humildad, sencillez de corazón, pobreza guardando las cosas en el corazón como verdadera contemplativa. Todo aquel que se llame devoto en palabras de San Ignacio tiene que ser "un contemplativo en la acción" ¿Cómo es eso posible? teniendo una relación de amitad con quien sabemos que nos ama, acercándonos a visitar el Sagrario, teniendo verdadera vocación de servicio, nadie nace con vocación pero Dios se la entrega como un don precioso a los más sencillos, no debemos andar en desesperación pues como nos dice el Señor "Bástate mi gracia" o en palabras de San Pablo "todo lo puedo en aquel que me conforta".

Así como María viviremos la alegría, pues ella es la puerta del cielo por donde entró la ALEGRIA con mayúscula, tendremos confianza en nosotros mismos, nos acercaremos auténticamente al Señor, descubriremos nuestra vocación y consagración; seremos verdaderos devotos de la Virgen y diremos como Santa Teresa en la hora se su muerte "al fin muero hija de la Iglesia".

Es un reto difícil pero es apasionante, vale la pena.

Fotos: Ntra. Sra. de la Soledad de Rute (Septiembre de 2014) Antonio Arcos.

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